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¿Liberación de la mujer?
Ana González-Rico Yñáñez - 14/03/2005 Compartir

El pasado 8 de marzo se celebró el día de la mujer trabajadora. Esta celebración se hizo con el recuerdo de las 13 víctimas mortales, en lo que va de año, como consecuencia de los malos tratos.

Yo creo que está bien que exista un día de la mujer trabajadora, pero es una pena que aún no podamos ceñirnos a una celebración, sino que haya que continuar reivindicando todo aquello que aún se nos niega.

He podido leer algún que otro artículo en el que se plantea que por qué no se celebra el día del hombre, pues es bastante fácil la respuesta. Los hombres han gozado a lo largo de la historia de una serie de derechos y libertades que les hacían superiores a nosotras. Ellos eran los que podían votar, trabajar, y lo peor de todo, mandar sobre las mujeres como si éstas fueran simples objetos de su posesión. Mientras tanto las mujeres estaban sometidas a sus maridos y a su hogar, sin poder mirar nunca más allá. Su objetivo en la vida era casarse y tener hijos, seguramente ese no fuera el deseo de la mayoría, sino lo que la sociedad les imponía. Con esto no intento culpar a los hombres que se comportaron así. Supongo que, como se suele decir, era la época, las circunstancias y las instituciones de gran influencia, como la Iglesia católica, las que imponían aquel sistema. Un sist que se ha mantenido no hasta hace demasiado tiempo. Es suficiente con echar la vista atrás 40 años para poder comprobarlo. Ahora parece increíble que aquellas mujeres pudieran aguantar eso; a ellas les parecería increíble que los hombres permitan esto. Un cambio que demuestra una gran evolución en poco tiempo, una “liberación” de la que realmente podrá disfrutar la juventud actual y sobre todo las generaciones venideras. Con esto me refiero a que hubo una generación atrapada en estos 40 años, la generación que nació en la “opresión” y que experimentó realmente todo aquel cambio hasta el día de hoy. Estas son todas esas mujeres que consiguieron trabajar, pero a la vez seguir haciéndose cargo ellas solas de las tareas del hogar.
Un doble peso que muchas han soportado sin rechistar, para que luego digan que somos el sexo débil.

Por otro lado, mirando de nuevo al pasado, sería importante reflexionar acerca de todas aquellas mujeres inteligentes, mujeres con verdaderas cualidades, que habrán pasado en silencio por la vida sin poder demostrar a nadie lo que llevaban dentro. Gracias a Dios, mejor dicho, a toda la gente que no ha parado de luchar sin ninguna ayuda externa, la actualidad es bastante diferente, al menos en algunos países. Las mujeres de hoy tenemos objetivos y sueños propios, no impuestos por nada ni por nadie. No estamos sujetas a una tradición que nos ahoga, a pesar de que muchos desearían que siguiera siendo así. Tenemos el derecho y la libertad de elegir, sin necesidad de que nadie lo haga por nosotras.
A pesar de ello, aún quedan muchas cosas por conseguir, y por tanto, aún queda mucho para que el 8 de marzo sea una simple celebración. Actualmente España es el país de la UE donde el paro femenino dobla prácticamente al masculino. Por otro lado, aún sigue habiendo grandes diferencias de sueldo entre hombres y mujeres que desempeñan el mismo trabajo; al igual que, aunque las cosas parecen ir cambiando, los hombres no se terminan de mentalizar de la colaboración en el hogar. Fuera de esto, el mayor problema que tenemos respecto a la desigualdad de sexos, sigue siendo la violencia de género. Como ya se ha mencionado, 13 víctimas mortales en lo que va de año a manos de sus parejas. El pasado mes de Octubre se aprobó en el Congreso por unanimidad la nueva ley presentada por el gobierno. Con ella se pretende ofrecer mayor protección a las maltratadas, así como una serie de facilidades que las permitan alejarse de su agresor. En definitiva, se aplicará la ley de forma más severa y se endurecerán las medidas contra los agresores. Por otro lado también se tomarán medidas sociales y educativas para promover la igualdad de sexos. Esto último creo que es fundamental, al igual que la colaboración de los medios de comunicación. Generalmente se dice que la cárcel no es la mejor solución, pero hasta que se consiga la mentalidad ideal que todos esperamos, es la única. Para que esto cambie, las penas duras deberán de ir acompañadas de las mediadas educativas, quizá esta sea la receta adecuada a la largo plazo.

Por otro lado me gustaría destacar que lo que se pide es la igualdad de derechos y de deberes, no la discriminación de ninguno de los dos sexos. Con esto me refiero a que actualmente se utilizan los términos machista y feminista como si éstos fueran opuestos, y esa no es la realidad. Quizá demasiado radicalismo en algunas ocasiones lleve a esta confusión. El objetivo de las mujeres no creo que sea hundir al hombre, sino demostrar que somos igual a él. Es una pena que seamos solo nosotras las que tengamos que demostrar, pero es que la historia deja huella y esa huella es imborrable.

Como conclusión decir que hay que seguir luchando por conseguir lo que es nuestro. Hombres y mujeres nunca seremos iguales en el plano físico ni psicológico, ni creo que nadie pretenda eso. Somos totalmente diferentes en la manera de pensar, de reaccionar, de desear o de padecer, pero esto no quita que no podamos tener los mismos derechos, deberes y oportunidades.

No se pide ninguna injusticia ni ninguna cosa rara sino lo más justo del mundo: la igualdad. Para que esto pueda llegar a cumplirse algún día, será necesario un apoyo real de los gobiernos y las instituciones de gran peso, excluyendo por supuesto a la Iglesia Católica. Esta seguirá sumida en sus tradiciones arcaicas y discriminatorias, pero no es nada que asuste ni sorprenda a estas alturas. En cuanto al gobierno actual del PSOE, señalar que está marcando un buen camino con la famosa paridad. Por primera vez podemos decir que la vicepresidencia se encuentra ocupada por una mujer; esperemos que dentro de poco alguna se presente como candidata a la presidencia. Al igual, que también se espera una reforma constitucional por la que se elimine la ley sálica que rige en España desde época de Felipe V, por la que solo pueden reinar los hombres. Creo que ya va siendo hora de que esto se cambie, por mucha tradición borbónica que sea.
Finalmente me gustaría también destacar que la situación de la que gozamos hoy en día las mujeres en la mayor parte de Europa, es una utopía inalcanzable para las mujeres de muchos de los países islámicos y asiáticos. En estos lugares se llega a atentar ya no contra su igualdad con respecto a los hombres, sino contra su vida. Son tratadas como trapos que se pueden usar y tirar cuando se quiera. Lo peor de todo es que no hay evolución ni posibilidades cercanas de cambio, al igual que tampoco hay una intervención real por parte de los países más progresistas en este aspecto. Estás mujeres seguirán sufriendo de forma salvaje la discriminación, la cual de nuevo se ve justificada con la religión o las tradiciones. No hay justificación para tal cosa porque ante todo somos personas.
Bonito documento el de los derechos humanos…

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