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Comportamientos Deshonestos
Rafael Toledo Díaz - 20/05/2009 Compartir

Comportamientos deshonestos, por decirlo de alguna forma.


Me incomoda como han tratado los medios periodísticos el reciente debate sobre el estado de la nación, no ha faltado más que hacer porras y apuestas sobre el ganador. Las cifras, las estadísticas, las encuestas han primado sobre el fondo de la cuestión, más pareciera prensa deportiva queriendo reflejar un marcador, tiempo de posesión de la pelota, tantos a favor o en contra. Se le ha negado importancia al fondo y contenidos exhibidos en la tribuna del Congreso y solo se ha resaltado quien ganó el combate, aunque fuese por puntos. Parece evidente y hasta la prensa conservadora admite la derrota del jefe de la oposición, a pesar que todos los parámetros económicos, sociales y laborales estaban a su favor, pero el Sr. Rajoy no ha jugado bien sus cartas, o acaso no las tenía siquiera.
Aunque muy poco parecido puede tener esta crisis tan profunda que nos afecta, con la reconversión industrial que tuvo que acometer el anterior gobierno socialista, que gobernó más de una década la nación, un tiempo difícil con mucho paro y demasiadas incógnitas a resolver, esta crisis aunque diferente, tiene la circunstancia que ha sobrevenido también cuando gobierna la izquierda.
Que el presidente está solo es evidente, quizás más que nunca necesita apoyo y allí pudimos ver a Sonsoles en la tribuna de invitados codo con codo junto a Esperanza Aguirre, que no creo le diese muchos ánimos. Por mucho que digan hay que reconocer la valentía del presidente Zapatero, tratando de gobernar en minoría en la cámara baja y dejando un margen de esperanza para ver como funciona el experimento del País Vasco dando paso a la alternancia en el poder. Es incuestionable que el PNV no está por la labor de apoyar al ejecutivo y a vueltas con la financiación, es seguro que ningún grupo nacionalista lo hará, luego no creo que sean tan consentidos como dicen los conservadores.
Una de las medidas manifestadas anuncia la modificación de la deducción por vivienda, a la que no podrán optar a partir de 2011 los nuevos compradores con una renta superior a 24000 €. Ante esta novedad el PP esgrime el intento del ejecutivo de cargarse a la sufridora clase media.
Es cierto que 24000 € no son una renta excesivamente grande tal y como está la vida, pero no queremos acordarnos de los pensionistas, que ni se acercan a los mileuristas, que son muchos, y a pesar de que año tras año se les aumenta la renta, porque aunque las proporciones sean mayores para las pensiones más bajas, nunca recortan a los que más ganan, siempre se utiliza el truco de los porcentajes, para que se hagan una idea, no es lo mismo el 7% de 700€ que el 4% de 1500, en el primer caso el aumento es de 49 € en la segunda pensión son 60 € la ampliación, es decir la diferencia sigue existiendo.
Se habla, se insiste en la dichosa reforma del mercado laboral, la flexibilización, la transformación del tejido productivo. Es indudable que no se puede cambiar por decreto el modelo económico a seguir, ni es fácil ni rápido cambiarlo, ni siquiera sabemos que agentes deben intervenir en ese cambio, pero hasta hace unos meses nos decían que el mercado lo regulaba todo, sobre todo el precio de la vivienda.
No nos engañemos, no se cambia un trabajador de 50 años con experiencia por un becario solo por dar una oportunidad a este, se cambia porque es más barato y tiene más ventajas, también se creyó entonces que al crear las empresas de trabajo temporal se crearía más empleo y seguimos siendo uno de los países europeos con más precariedad laboral, acaso no es flexibilidad los contratos de obras, a tiempo parcial, muchos de ellos son de horas.
Todos sabemos que el grueso del tejido productivo lo compone la pequeña y mediana empresa, se les llena la boca a la patronal hablar de este tema, pero también sabemos que son innumerables los millones de españoles que llegan a los mil y poco euros mensuales de salario, y algunos ni eso. Abaratar el despido supone eliminar derechos y prescindir de la indemnización, la única seguridad que tiene el trabajador cuando tiene demasiados años.
Ahora estamos inmersos en la campaña de la declaración de la renta, siempre vuelven a relucir las eternas polémicas de la asignación a la Iglesia o a otros fines de interés social, seguramente los asalariados son los contribuyentes con menos posibilidades de defraudar. La Iglesia por estas fechas siempre nos recuerda que debemos marcar la casilla correspondiente, porque es cierto que existen multitud de organizaciones eclesiásticas y misioneras que tienen una función social muy importante, pero igualmente la Iglesia debe recordar a los creyentes que robar no solo consiste en atracar, dar tirones o hacer alunizajes, defraudar a hacienda también es un pecado mortal. Alguien cercano me contaba el otro día un hecho concreto, que aún cuando se ajustaba a derecho, tenía un componente muy poco social, ausente de ética y menos cristiano. Porque cuando la crisis aprieta, acaparar ayudas y prestaciones si tu patrimonio es lo suficientemente grande la moral cristiana te condiciona a ser generoso, no como un gesto de caridad, sino por simple coherencia, justicia y solidaridad, dejándolo para otros ciudadanos con mayores dificultades económicas, no te salva ni te disculpa que vayas al templo a darte golpes de pecho, ni siquiera cumpliendo los requisitos necesarios para obtenerla.
Obstaculizar la ley de dependencia o hacer negocios con las necesidades de los mayores no son acciones muy edificantes, por más que la realidad se imponga uno no entiende que un matrimonio pensionista deba pagar las cantidades desorbitadas que nos cuentan por recurrir a residencias o geriátricos para tener una vejez digna, y menos cuando su pensión ni de lejos se acerca a los mil euros.

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